jueves, 16 de marzo de 2017
martes, 14 de febrero de 2017
lunes, 13 de febrero de 2017
13 de febrero, Día mundial de la radio
Hoy me enteré, por casualidad, que el 13 de febrero se celebra el Día mundial de la radio. No lo sabía, pero al leer la noticia recordé mis coqueteos con ella y quise contarlo aquí.
De pequeña, cuando alguien me preguntaba qué quería ser de mayor, siempre contestaba que yo quería ser locutora de radio. Los avatares de la vida nunca me permitieron hacer realidad ese sueño y trabajar como comunicadora en una emisora. Mis senderos de vida me llevaron por otros rumbos, pero en alguna parcelita de mi corazón seguía latiendo ese anhelo.
Con el paso del tiempo, las nuevas tecnologías paliaron un poco ese deseo innato de hablar frente a un micrófono y por fin pude hacer radio en una emisora online. Un amigo me propuso pasar a formar parte del equipo de Pilsen radio y, por supuesto, acepté encantada. Así, durante dos horas cada día, pinchaba música en la emisora desde casa, comentando los temas y dando forma a mi propio programa de radio online. Fueron meses muy gratificantes, ¡por fin hacía radio! Pero mis múltiples ocupaciones por aquella época hicieron que ese sueño durase muy poco. Las obligaciones se impusieron y tuve que dejarlo. Fue solo una temporada corta pero intensa, nunca agradeceré lo suficiente a Clemente Mondelli la oportunidad que me brindó de hacer realidad ese sueño de toda una vida.
Años más tarde, y ya retirada del mercado laboral, una nueva oportunidad de hacer radio, esta vez en estudio, me la brindó mi buena amiga Carmen Margarita González y Radio Unión Tenerife. Durante meses la acompañé como colaboradora en su programa Tradiciones y costumbres canarias. Allí tuve la oportunidad de preparar escaletas, contenidos, entrevistar a nuestros invitados, hacer publicidad, en fin… todo lo que conlleva un programa de radio de dos horas que hacíamos con ilusión cada sábado. De nuevo mis obligaciones se impusieron y ese disfrute semanal tuvo que aparcarse dado que implicaba horas de dedicación a lo largo de la semana, desplazarme hasta la emisora, y las mañanas de cada sábado atadas a esa actividad, teniendo que relegar un poco mis
deberes. Me despedí de Carmen Margarita con dolor de mi corazón, porque además sabía que ella no pasaba por un buen momento personal. Fue una decisión muy dura de tomar pero inevitable.
Semanas después llegaron otras invitaciones para colaboraciones de radio. En esta ocasión eran contribuciones que no implicaban muchas horas de dedicación y el gusanillo me tentó de nuevo. Así acabé colaborando con Manuel Díaz y Juan Francisco Santana, una vez al mes y por teléfono, en su programa Poesía viva de la Atlántida, en Radio Faro del noroeste de Gran Canaria. En dicho programa hago una crónica cultural de los eventos acaecidos en Tenerife a lo largo de ese mes, lo cual me acerca un poco más al mundo de las artes en mi isla y resulta muy gratificante realizarlo y contribuir a divulgar el trabajo de aquellas personas que, en tiempos de crisis, no tiran la toalla y mantienen los movimientos culturales en candelero.
Y un mes después comenzaría una colaboración semanal en el programa de Pedro Díaz: Tradición y Folclore. Este trabajo consiste en realizar una entrevista, que grabo en casa o en el lugar que mi invitado desee, creando así mi propio espacio dentro del programa que hemos titulado «Al compás de Luisa Chico». Este programa me ha dado la posibilidad de aunar mi pasión por la radio y mi pasión por el folclore, con otros trabajos que, en torno al mismo, ya había comenzado.
Sirva hoy mi modesta historia de comunicadora de radio como homenaje a un medio que tantas horas de soledad llena cada día en hogares y trabajos de todo el mundo.
¡¡Feliz Día de la Radio compañeros!!
Luisa Chico
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martes, 7 de febrero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
Escuchando el silencio
A veces escucho el silencio.
Cierro los ojos y viajo al interior dejándome llevar por sus sonidos. La mente vuela libre, el Universo se expande, y más allá del tiempo y de todo, se alza un suspiro.
Silencio no siempre es sinónimo de paz. Los silencios deseados tras el bullicio cotidiano quizá si, pero el otro, ese que sólo conocemos aquellos que vivimos en soledad, no lo es. Probablemente porque todo lo impuesto por circunstancias imprevistas suele ser desagradable, o quizá porque simplemente nacimos para vivir en compañía.
Últimamente escucho poca música, y creo que es porque algo tan gratificante lo estaba usando para llenar mis silencios. No quiero usar la música para eso. Hoy, cuando hago que suene, le dedico toda mi atención y la disfruto plenamente.
He aprendido a escuchar el silencio y a hacerme su amiga, aún así, a veces, cuando dejo mi mente vagar por sus sonidos me sorprendo al darme cuenta que simplemente busco en ellos el silbo del viento, la voz lejana, el coche que pasa raudo por la carretera cercana, en definitiva una muestra de movimiento y vida.
El silencio de la noche es el más duro de soportar. Se hace largo y pesa como una losa. Quizá por eso me he hecho un tanto noctámbula, por retrasar en lo posible el momento de apagar mis aparatos electrónicos, esos que llenan mis días de sonidos de vida más allá del silencio. Pero cuando cierro los ojos y me acurruco entre mis sábanas me dejo abrazar por él y simplemente doy gracias por un día más, aunque sea en silencio.
©Luisa Chico
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lunes, 9 de enero de 2017
domingo, 1 de enero de 2017
Llegó el año nuevo
1 de enero
Llegó el año nuevo, y con él las nuevas ilusiones, los nuevos sueños por cumplir, los novedosos proyectos… la nueva vida. Esa que vamos construyendo nosotros mismos día a día sin dejar que nada nos detenga ni nos desanime.
Llegó el año nuevo, y con él las nuevas ilusiones, los nuevos sueños por cumplir, los novedosos proyectos… la nueva vida. Esa que vamos construyendo nosotros mismos día a día sin dejar que nada nos detenga ni nos desanime.
Ilusiones y sueños que almibaren, sobre todo, los momentos (que también los habrá) donde el camino en pos de la felicidad no nos sea propicio. La felicidad son solo instantes de vida que construimos nosotros mismos. ¡Manos a la obra!
Y luego están los proyectos. Proyectos que quiera Dios que pueda ir desgranando a lo largo de los 365 días que se avecinan inexorablemente, porque sé que ellos aportarán mucho a ese grado de felicidad en el que pienso sumergirme a partir de hoy. ¿Les cuento alguno? ¡Yo no soy supersticiosa!
Para comenzar tengo dos prioridades este año: cuidar mi salud y seguir escribiendo cada día. Para ello tengo el mar y un ordenador, o sea que soy una privilegiada.
Mis martes tertulianos en la Casa de la Cultura con el grupo Alisios de Verso y Prosa, que tantos mágicos momentos me aportaron en el año que acaba de terminar, será siempre mi principal ocupación. El seguimiento de todo lo que «huela» a cultura en las islas a través de las redes sociales acaparará también parte de mi tiempo (no puedo, ni quiero, evitar ser una activista cultural).
Seguiré con mis colaboraciones puntuales con páginas amigas: Tertulia literaria (México) Palabra y verso (Gran Canaria) y el periódico digital Canarias Plural.
Además de dos proyectos de colaboraciones en radio que me tienen muy ilusionada: Poesía viva de la Atlántida y Tradición y folclore.
En mis archivos me esperan varios proyectos literarios a los que pienso darles vida en este año, solo dejaré aquí sus títulos y por el orden que ocuparán mi tiempo: Burbuja vital (poemario), Más allá del horizonte (novela) Angelina (novela) y Nayra (cuentos).
El poemario verá la luz en los primeros meses del año. También en esos meses saldrá a la venta una antología poética que está elaborando AOC que incluye uno de mis poemas y cuyos fondos serán destinados a una organización solidaria. En un futuro, no muy lejano, AOC tiene previsto publicar otro libro mío, de relatos cortos, Crisol de vida, también con fines solidarios.
Si a todo esto le sumamos que administro en Facebook los grupos de Flortografía canarias y Club de Fans de Mencey Romántico, y que hay en Internet dos blogs míos a los que iré subiendo todo aquello que me apetezca compartir… ¿Crees que tendré tiempo de aburrirme este año?
Por delante 365 oportunidades para seguir creciendo, aprendiendo, compartiendo, amando.
Y tú… ¿Te los vas a perder?
©Luisa Chico
de El blog de Luisa Chico http://ift.tt/2hZ8NAe
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