domingo, 1 de enero de 2017

Llegó el año nuevo


1 de enero
Llegó el año nuevo, y con él las nuevas ilusiones, los nuevos sueños por cumplir, los novedosos proyectos… la nueva vida. Esa que vamos construyendo nosotros mismos día a día sin dejar que nada nos detenga ni nos desanime.
Ilusiones y sueños que almibaren, sobre todo, los momentos (que también los habrá) donde el camino en pos de la felicidad no nos sea propicio. La felicidad son solo instantes de vida que construimos nosotros mismos. ¡Manos a la obra!
Y luego están los proyectos. Proyectos que quiera Dios que pueda ir desgranando a lo largo de los 365 días que se avecinan inexorablemente, porque sé que ellos aportarán mucho a ese grado de felicidad en el que pienso sumergirme a partir de hoy. ¿Les cuento alguno? ¡Yo no soy supersticiosa!
Para comenzar tengo dos prioridades este año: cuidar mi salud y seguir escribiendo cada día. Para ello tengo el mar y un ordenador, o sea que soy una privilegiada.
Mis martes tertulianos en la Casa de la Cultura con el grupo Alisios de Verso y Prosa, que tantos mágicos momentos me aportaron en el año que acaba de terminar, será siempre mi principal ocupación. El seguimiento de todo lo que «huela» a cultura en las islas a través de las redes sociales acaparará también parte de mi tiempo (no puedo, ni quiero, evitar ser una activista cultural).
Seguiré con mis colaboraciones puntuales con páginas amigas: Tertulia literaria (México) Palabra y verso (Gran Canaria) y el periódico digital Canarias Plural.
Además de dos proyectos de colaboraciones en radio que me tienen muy ilusionada: Poesía viva de la Atlántida y Tradición y folclore.
En mis archivos me esperan varios proyectos literarios a los que pienso darles vida en este año, solo dejaré aquí sus títulos y por el orden que ocuparán mi tiempo: Burbuja vital (poemario), Más allá del horizonte (novela) Angelina (novela) y Nayra (cuentos).
El poemario verá la luz en los primeros meses del año. También en esos meses saldrá a la venta una antología poética que está elaborando AOC que incluye uno de mis poemas y cuyos fondos serán destinados a una organización solidaria. En un futuro, no muy lejano, AOC tiene previsto publicar otro libro mío, de relatos cortos, Crisol de vida, también con fines solidarios.
Si a todo esto le sumamos que administro en Facebook los grupos de Flortografía canarias y Club de Fans de Mencey Romántico, y que hay en Internet dos blogs míos a los que iré subiendo todo aquello que me apetezca compartir… ¿Crees que tendré tiempo de aburrirme este año?
Por delante 365 oportunidades para seguir creciendo, aprendiendo, compartiendo, amando.
Y tú… ¿Te los vas a perder?

©Luisa Chico


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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Apreciado señor invierno

Apreciado señor invierno:
Hoy quiero escribirle esta carta para contarle algunas cosillas de las que estoy segura no es conocedor.
Siempre fue usted una de mis estaciones favoritas, me encantaba esa sensación de frío suave que el lugar privilegiado en el que vivo me aportaba. La posibilidad con que el mal tiempo afuera me favorecía para enrollarme en el sofá, bajo mantas, con una taza de chocolate caliente en una mano y el mando a distancia en la otra. Salir bien abrigada, con esa ropa de invierno que resulta siempre tan elegante, la cabeza cubierta de un precioso gorro a juego con la bufanda y los guantes, las botas… Pasear sin prisas, bajo mi paraguas, sintiendo la naturaleza lloriquear suavemente sobre mí.
Pero en contraposición llegaron los resfriados, catarros y gripes aferrándose a mi pecho cada vez con más fuerza. Vale que no todo era culpa suya, estar sudando mientras bailaba durante dos horas y luego salir a las inclemencias del tiempo, aunque lo hiciera muy abrigada, contribuyó mucho a que eso fuera así, al final mis bronquios quedaron tocados por siempre y respirar su frío significa para mí un invierno de tos y mocos.
Entenderá que ya no sea mi estación favorita, ahora le veo llegar y se me ponen los pelos como escarpias. Casi sin darme cuenta ya estoy estornudando y toca hibernar en mi casita, como un oso, si no quiero estar mala todo el tiempo que dura su visita anual.
Pero tranquilo, esos enclaustramientos voluntarios (o no tanto) contribuyen a que mis musas  se adueñen de mi tiempo y de mi cabeza. Con cada invierno surgen nuevos proyectos, nuevos libros, nuevas vivencias volcadas en las páginas que propago aquí y allá.
Entre tos y tos surge un poema, un relato… algo que contar.
Siento no poder darte, aún así, la bienvenida, ojalá este año no sea usted muy duro con nosotros. Acaba de llegar y ya escribo esto junto a la ventana que, desde primera hora del día, está siendo acariciada por una lluvia suave que intuyo fría. A mí me toca sentarme aquí e hibernar. Por fortuna no tengo nada a lo que salir obligatoriamente hoy a la calle y así, quizá, esta tos que hace días me martiriza pueda irse aliviando un poco.

Un saludo señor invierno, que su visita sea corta y leve.

©Luisa Chico



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